2 Recetas Rusas Tradicionales – Chvorost y Carlotta

La cocina rusa a menudo refleja los climas duros a los que están acostumbrados, con abundantes platos de carne y guisos para mantenerte caliente todo el día. Pero como toda buena cultura culinaria, también tienen un lado dulce único. La mayor parte de la comida son platos sencillos y sabrosos, algunos con los que estás familiarizado y otros que son relativamente desconocidos en el mundo occidental. Hoy me gustaría presentarles 2 de estos postres rusos, así que comencemos:

Chvorost:

Chvorost son esencialmente galletas dulces, pero todavía tengo que encontrar un plato similar aquí en el Reino Unido. Hay algo de alcohol en la receta, pero solo para darle sabor, ya que el contenido real de alcohol se escurrirá durante la cocción. Esto es lo que necesitará:

– 2 1/2 tazas de harina

– 1 taza de leche

– 2 huevos

– 1 cucharada de ron

– 1 sal

– aceite

– Azúcar, azúcar glas y mermelada para servir

Preparación:

Batir una masa estándar en la batidora con los primeros 5 ingredientes y amasar a mano. Extienda la masa hasta que quede muy fina y córtela en tiras de 10 cm de largo, retorciendo y creando diversas formas según lo lleve su imaginación.

En una sartén con abundante aceite, a fuego moderado, fríe las galletas hasta que estén doradas y tostadas. Sirva en una variedad de formas: espolvoreado con azúcar y azúcar glas, sumergido en mermelada, etc. Si eres británico, incluye una buena taza de té y come durante la hora del té de la tarde.

Receta de Carlota Rusa:

Carlotta es en realidad una palabra italiana, pero este es el equivalente ruso y la mejor palabra que conozco para describirla. Es un budín de yogur/gelatina y necesitarás:

– 8 huevos

– 1 cucharada de gelatina sin sabor

– 2 tazas de crema agria

– 1 taza de azúcar

– 1/2 cucharada de esencia de vainilla

– 2 tazas de crema normal

– 25 (!) galletas

Preparación:

Al baño maría, disuelva la grenetina con la crema light y media taza de azúcar (deje la mitad para después). Aparte, coloque las yemas solo en un bol y bátalas hasta que estén espumosas (no deseche las claras). Añadir a la mezcla de gelatina al baño maría y remover suavemente, asegurándose de que no hierva. Agregue la vainilla y revuélvala por última vez antes de retirarla de la estufa y dejar que se enfríe.

Ahora, coge las claras de huevo (que no tiraste, espero) y bate hasta que se formen picos duros, añadiendo poco a poco el resto del azúcar. Reserva y bate la otra crema hasta que espese.

Mezcla suavemente la clara de huevo con la mezcla de yema y gelatina que ya tienes.

Coloque las galletas alrededor de un molde desmontable, con un poco de mantequilla en los lados para evitar que se peguen. Las obleas deben cortarse con precisión para que se ajusten a la altura del molde y colocarse lo más ajustadas posible. Verter la mezcla en el molde y llevar a heladera hasta que coagule.

Retire la forma y decore con crema batida.